El vino ha acompañado al hombre desde hace varios milenios, ha estado presente en la gran mayoría de las civilizaciones y en casi todas las épocas se erigió como uno de los productos que permanecen inscritos en la elite mundial de la calidad y exclusividad.
El vino ha iluminado las páginas de la literatura y ha hecho descubrir el romanticismo de la vida oculta en las cosas cotidianas. Hace al hombre atrevido, pero no imprudente; induce a decir tonterías, pero no a hacerlas. Bajo su influencia se han pronunciado con facilidad palabras que mejor hubieran sido no pronunciar y se han escrito cartas que mejor hubiera sido no escribir. Pero, si se sumaran todas esas indiscreciones que aparecen en la columna del pasivo del vino, el resultado sería despreciable en comparación con el abultado montón de los haberes.
En México, hablar de vinos es algo casi ajeno a su cultura, ya que fué una de las civilizaciones en la que hizo su presencia en forma tardía, en comparación con el Viejo Mundo y, lamentablemente se convirtió en un artículo suntuoso, esnob y elitista, cuando en realidad es toda una grata experiencia, placentera y saludable.
El nacimiento de la AICV se deriva del deseo de sus integrantes de compartir y difundir la cultura enológica y hacer del vino toda una realidad en la vida cotidiana de los mexicanos, promover y ofrecer bajo las mejores condiciones económicas los vinos con una magnífica relación precio/calidad.
Por otro lado, la complejidad de las leyes, contribuciones, normas y reglamentos en torno a la elaboración, importación y comercialización de este tipo de bebidas alcohólicas de moderación dio como pauta el agrupamiento y la constitución bajo un esquema constitucional que permita a sus asociados cabildear y favorecer las condiciones para el desarrollo del mercado y, no solamente ante dependencias
gubernamentales, sino al mercado involucrado, principalmente en los centros de consumo y hacer del vino una bebida de consumo ordinario al alcance de todas las personas.
Cualquier vino importado por alguno de los
miembros de la Asociación de Importadores y Comercializadores de Vino, A.C. es toda una garantía para el consumidor, pues, además del respaldo que ostenta tras la compañías importadora, está el empeño y entusiasmo de la AICV.
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